Aquí el asesor aprende el producto, reconoce a su cliente, entiende qué puede ofrecer y aprende cómo contarlo.
El hotelero nos entrega los hechos; Trvely los convierte en conocimiento comercial. No copiamos por copiar, no inventamos, no exageramos — y cuando hay una duda, preguntamos antes de prometer.
Cada ficha enseña a vender un hotel: a quién le sirve, qué incluye, qué te van a preguntar y qué no se puede prometer.
La familia Catalonia tiene diez propiedades y aquí están las nueve que se pueden recomendar. Falta una, y conviene saber por qué.
Para mostrarle el hotel al cliente, utiliza siempre la galería que acompaña cada ficha. Está diseñada para presentar el producto de forma clara y visual, mientras tú mantienes el acompañamiento y la conversación comercial.
Evita enviar páginas externas que puedan sacar al cliente del proceso que vienes construyendo. Tú conoces su viaje, sus necesidades y las condiciones de la propuesta; por eso eres quien mejor puede orientarlo hasta tomar una decisión.
Es más barato preguntar que corregirLa forma de trabajar de Trvely